Sistemas Inalámbricos para Audio Profesional; existe normativa en Chile para su uso?


Desde hace mucho tiempo, he querido escribir acerca de lo que está pasando con el uso del Espectro Radioeléctrico en Chile. Como ustedes saben, desde años me dedico a este tema en profundidad y es algo que en verdad me apasiona. Es sorprendente, ver cómo la tecnología inalámbrica ha tomado tanta relevancia en estos últimos 15 años, y cómo somos cada vez más dependientes de ella en nuestro día a día.

En medio del creciente interés de las compañías de telecomunicaciones y de los grandes consorcios televisivos, el espectro radioeléctrico a nivel mundial ha sido motivo de debate y controversias. Por un lado, los estados administran este bien, por otro lado, las compañías lo explotan adquiriendo temporalmente grandes porciones de este oro invisible. ¿Quiénes quedan al medio? Por supuesto, los usuarios.

Por definición técnica, el espectro radioeléctrico “es la distribución energética del conjunto de todas las ondas electromagnéticas” (sic).

En Chile, el espectro es un bien nacional, es un recurso limitado, cuyo dominio pertenece a toda la nación y su uso está regulado por el Estado, quien otorga los derechos de uso para operar sobre él.



¿Pero qué ocurre con nuestro oficio? ¿Qué pasa con los equipos inalámbricos que usamos en nuestros trabajos? ¿En qué parte del espectro quedamos nosotros?

Los sistemas de microfonía, sistemas IEM’s, sistemas de intercom, dispositivos de control vía WiFi, entre otros, actualmente tienen escasa o nula regulación.

He seguido atentamente las publicaciones y Resoluciones Exentas del Ministerio de Transportes y Telecomunicaciones de Chile, en particular el Decreto 127 que aprueba el Plan General de Uso del Espectro Radioeléctrico. Ni en los documentos originales, ni en sus modificaciones aparecen mencionados los sistemas de micrófonos inalámbricos. Y las resoluciones que fijan la norma técnica de equipos de alcance reducido, cuyas últimas modificaciones tienen fecha del 22 de octubre de 2020 apenas menciona el uso de estos sistemas en bandas de frecuencias de 29,8 a 43,5 MHz y en la banda de 216 a 217 MHz, lo que claramente no corresponde a nuestra realidad.

Nuestra banda de trabajo en su mayoría corresponde a UHF (300MHz – 3GHz), pues bien, nuestros sistemas solo aparecen mencionados en un “Informe Final” el cual contiene en su mayoría, los estándares establecidos por CITEL (Comisión Interamericana de Telecomunicaciones) perteneciente a la OEA y de la cual Chile forma parte desde 1889. En este informe se define para el uso de “micrófonos inalámbricos” las siguientes bandas y potencias máximas:

470-512 MHz (10mW)

512-608 MHz (250mW)

614-806 MHz (250mW)

Esto quiere decir, que debemos convivir con las señales de TV digital y todo lo que se mueva dentro de este espectro, “asumiendo” (textual) las posibles interferencias producto de la interacción con otras fuentes. Esa sería nuestra “normativa”.


¿La luz al final de túnel…?

Esta semana, estuve leyendo un artículo publicado en ProsoundWeb que llamó mucho mi atención.

Afortunadamente, las cosas en el mundo de la radiofrecuencia comienzan a tomar un rumbo. La conclusión actual es que el espectro de frecuencias restante utilizable para los sistemas inalámbricos en Estados Unidos es de 470 a 608 MHz (canales UHF 14-36), a los que se suman de 174 a 216 MHz (canales VHF 7-13) junto con bandas alternativas, como 1,8 GHz, 2,4 GHz, 5 GHz, 6 GHz.

Las empresas que adquirieron el espectro de 614 a 698 MHz en Estados Unidos han comenzado a prestar servicios en todo el país. Como resultado, ya es hora de que los usuarios inalámbricos pongan en marcha arreglos alternativos para todos los equipos que operan por encima de 608 MHz, si tomamos como referencia a CITEL es probable que lo mismo ocurra en Chile, y afortunadamente, todos los fabricantes inalámbricos de renombre se han estado preparando para esta eventualidad, diseñando sistemas con amplios rangos de sintonía, operación flexible y buen filtrado del receptor. Muchos transmisores también ofrecen una potencia de RF seleccionable por el usuario que puede ser muy útil para adaptarlos a aplicaciones de gran número de canales y de corta distancia.

Se ha trabajado mucho en el uso eficiente del espectro disponible, de modo que más canales de sistemas inalámbricos puedan trabajar juntos sin interferencias dentro de un canal de televisión de 6 MHz. La clave de esta eficiencia espectral es la transmisión digital de la señal entre el transmisor y el receptor, ya que los sistemas digitales pueden diseñarse para ofrecer importantes compensaciones como el alcance, la densidad de canales y la fidelidad de audio.

La introducción de la tecnología inalámbrica digital ha permitido integrar la capacidad de supervisar y controlar estos sistemas inalámbricos a distancia, y con tecnologías como AES/EBU o (Audinate) Dante, pueden ofrecer la opción de mantener la señal en el dominio digital desde el escenario a través de la consola hasta el sistema de altavoces.

Algunos sistemas también han añadido tecnologías para aumentar la fiabilidad y la resistencia a las caídas, transmitiendo la misma señal en más de una frecuencia (diversidad de frecuencia).

Como la señal emitida por el transmisor es digital y el audio de origen se ha convertido en datos, el audio puede ser encriptado antes de ser enviado y, por lo tanto, protegido para que no pueda ser monitoreado por nadie más que su receptor asignado. La seguridad ya está disponible para las aplicaciones que la requieren. El cifrado a niveles de 128 y 256 bits ya es habitual.

También se ha prestado atención a la correcta colocación de antenas y a la utilización de accesorios como distribuidores y combinadores de antenas para hacer aún más eficiente el uso del espectro, sin dejar de mencionar el uso de softwares para gestionar las frecuencias de cada sistema y monitorear el estado del espectro en tiempo real.

Mientras en la parte normativa en nuestro país exista un sinfín de temas por resolver en el ámbito de la Radio Frecuencia, la tecnología nos permite seguir trabajando y coexistiendo con otras fuentes de RF y nos plantea el desafío de mantenernos siempre actualizados con la información y con las cualidades de los diferentes equipos de RF.




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